Inhumación o Incineración de un fallecido

Cuando se produce un fallecimiento de un ser querido, la principal decisión a tomar es que destino final se le da al cadáver. Está decisión puede estar tomada de antemano al fallecimiento por el propio fallecido o su familia o bien decidirse una vez se produzca el óbito.

 

El Decreto 151/2014 de Sanidad Mortuoria de Galicia nos indica que “el destino final de todo cadáver serán la inhumación en lugar autorizado o la incineración”.

 

Definimos Inhumación como la “acción y efecto de enterrar un cadáver”, mientras que la incineración es “la reducción a cenizas del cadáver por medio de calor”.

 

Cualquiera de las 2 opciones se podrá realizar una vez obtenida la licencia de enterramiento, transcurridos 24 horas desde el fallecimiento del cadáver.  

 

A efectos prácticos la inhumación precisa de una instalación propia (sepultura) que bien se puede tener ya en propiedad en un cementerio tanto municipal como parroquial o bien debe solicitarse. En A Coruña el Ayuntamiento realiza las adjudicaciones de nicho en el cementerio municipal de Feáns. La concesión de nicho se realiza por un plazo inicial de 35 años, con la posibilidad de solicitar prórrogas sucesivas una vez caducada la concesión. En la actualidad no hay ceniceros en adjudicación para meter las cenizas de un cadáver cremado.

 

Por el contrario en las incineraciones no es necesario disponer de una instalación salvo que se quieran depositar en ella la urna con las cenizas cremadas. Pompas realiza las incineraciones en el crematorio del cementerio municipal de Feáns para lo cual no es necesario que nadie de la familia se desplace al crematorio encargándose de todos los trámites necesarios.

 

El no disponer de crematorio propio hace que nuestras incineraciones sean más económicas ya que no tenemos que repercutir en nuestra clientela, ni el coste adquisición ni el de mantenimiento del horno. No dude en pedirnos presupuesto gratuito.

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